No hay como un buen sintetizador para agregar esa textura extra a tu composición. Ya sea para crear ese sonido que ronda en tu cabeza, o para mover perillas hasta que aparece algo inesperado e inspirador. Y en estos días, la fuente preferida de estos sonidos es la analógica. El carácter orgánico y las pequeñas imperfecciones, complementan la inmediatez de controlar las cosas con pots en lugar de navegar interminables menus de configuración.